Recuerdos de agosto, calas

Las telarañas de mi memoria cubren mis recuerdos más antiguos.

No sé quién soy.

Desvelos de agosto, Salvador Pérez Salas

Llegaron al jardín desde mi pueblo hace más de 20 años, a duras penas pude arrancar unos bulbos del arriate de la calle, la tierra estaba dura. Milagrosamente crecieron y posiblemente se multiplicarán hasta el fin de mis días. Un jardín es eterno.

Sus hijas han sido objeto de múltiples cambios de ubicación y zona, hasta que finalmente aprendí su lugar. Ahora sus hojas secas son fruto de mis investigaciones pictóricas cada semana, hace tiempo que las colecciono y guardo en libros, revistas; a veces ellas mismas se convierten en lectura, otras se imprimen en papeles viejos.

Hace poco conocí que la técnica de impresión que utilizo de manera natural en mi afán de explorar, la llamaron los pescadores japoneses gyotaku allá por el 1800, ellos imprimían peces, «gyo» significa pez y «taku» frotar.

Ocurre muchas veces que nos vemos reconocidos en otros aunque hayamos caminado separados. Como individuos no somos sino el reflejo de lo que ya alguien fue.

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