REVISTA AZOTEA

EDICIÓN TEMÁTICA

El círculo

REVISTA COMPLETA

El silencio

Intuye que el silencio es sólo eso:

una de las provincias del olvido.

El aliento del Klai, ALEJANDRO CÉSPEDES

REVISTA COMPLETA

El sexo sentido

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Still Alive

El escritorio sobre el que escribo es una antigua mesa de joyero, de madera maciza, provista de cuatro grandes cajones y sobre cuya superficie, ligeramente aplanada con respecto a los bordes, sin duda para impedir que las perlas que en otra época se calibraban sobre ella caigan al suelo, se despliega un paño negro de una textura extremadamente tupida…

                                                                       Georges Perec,  ‘Still life/Style leaf’

Esta entrada comprende un diario de dibujos cotidianos realizados entre noviembre y abril de 2022.

Escribe Georges Perec en  Lo infraordinario;

“Lo que realmente ocurre, lo que vivimos, lo demás, todo lo demás ¿dónde está? Lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual, ¿cómo dar cuenta de ello, como interrogarlo, cómo describirlo?»

En su mayoría son dibujos rápidos apenas esbozados con tinta o grafito. Series temáticas repetitivas que en su mayor parte ayudaron a que lápiz, tinta, pincel, mano y corazón entraran en diálogo con las “cosas comunes” cada tarde, tal vez para “hablar de nosotros”.

I. LA MESA DONDE TRABAJO

II. CUATRO BODEGONES EN AZUL

III. TINTA CHINA

IV. LA ORQUÍDEA Y OTRAS PLANTAS

V. LA MESA SOBRE LA QUE DIBUJO

VI. LIBROS DE PINTURA.

Ramón Gaya y Matisse

VII. JARDÍN

Otros lugares.

La calle de los poetas

…tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba como antes
cuando aún no existías,
cuando sin divisarte
navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban
lo que ahora…
¡mi vida!

 
Ángel Torres Aleu

EXPOSICIÓN HOMENAJE AL PINTOR ÁNGEL TORRES ALEU

Del 24 de noviembre al 30 de diciembre de 2021 en el Centro de Congresos de San Fernando, Cádiz.

A M A R a través de un cuaderno

Era ya casi la hora de cierre y pudimos verla con la intimidad que regala hoy un espacio amplio. La exposición ocupa dos salas. Comprende algunas obras del homenajeado y unas sesenta representaciones de diversa índole. Una sonrisa ilumina mi rostro al reconocer la autoría de muchas de las obras; Cari, Manolo, Curro, Marcela, Carmen, Cristina, Mª Ángeles, Joaquín, Pepe, Rosana, Mª del Mar, Juan, Javier, Amalia, Marisa, Rosario, Onofre, Ortiz Ventura, Lucía, Ana, Mercedes, Inés, Ángel, Mariló,… El color naranja preside muchos cuadros, varios retratos de Ángel Torres Aleu se reparten por las salas haciéndolo presente.

Un atril nos sale al paso y las manos de Asun trashojan un cuaderno que recoge 13 estudios de la obra de Ángel. ¿Cómo explicar lo que contiene un cuenco vacío de una naturaleza muerta?, ¿cuál es el sentido de la rosa?

Emociona imaginar las hojas pasando muchas veces, tocar un cuadro nos ayuda a mirarlo, pasar las páginas es elevar aquellas manos que dibujaron un cuenco y unas frutas, una calle, una vieja pedigüeña y una rosa. Es amarlo porque tus manos también lo dibujaron, porque tus manos lo ofrecieron para ser tocado.

Visita a la exposición homenaje a Ángel Torres Aleu

7 de diciembre de 2021

https://www.diariodecadiz.es/sanfernando/exposicion-colectiva-homenaje-Angel-Torres-Aleu-San-Fernando-video_0_1636337065.html

A cielo abierto y el mar II

NOVIEMBRE

7 de noviembre de 2021

Apenas unas huellas en la arena, las casetas cerradas invitan a ese juego de ausencia que las hace visibles.

Clavada en la arena trazo las dunas hoy, de norte y sur. Al fondo el mar, azul intenso, inmenso.

Olvidé el pincel y una yerbita seca me ayuda con las sombras y las líneas de grafito acuarelable.

13 de noviembre de 2021

Levante moderado.

Una leve hilera asalta la orilla, lectores, paseantes y alguna familia asoman a lo lejos. El chiringuito del hotel, aún abierto, retiene unos pocos visitantes. Y yo una más en la certidumbre de este otoño cálido, entre juguetes olvidados en la arena.

20 de noviembre de 2021

Poco a poco van desapareciendo los iconos del verano, el temporal peinó la arena y surge de repente en otro paisaje.

Feliz observo una avecilla que acompaña mi paso descalzo por la orilla. Las casetas de madera cerradas cobran aire de nostalgia entre la arena fina, apostadas en las dunas dan cobijo a mi mirada.

Olvidé el pincel de nuevo y las raíces de un supuesto enebro lejano que asoman entre la arena me sirven para untar el grafito, sus tonos ocres dan color al apunte.

Un dolor muscular de intensidad variable incomoda mi asiento en la arena para dibujar y me acuerdo del librito ilustrado de María Hesse sobre Frida Kahlo que tomé prestado en la biblioteca. Dibujando se olvida.

«No hay que comer», decía un maestro pintor chiclanero cuando se refería al paso de las horas ante un lienzo.

27 de noviembre de 2021

Mientras camino voy construyendo esta suerte de semanario que surgió espontáneamente al comienzo del otoño.

Ya de vuelta, aprovecho un banco en el camino para intentar escribir lo que el olvido se afana en llevarse al paso de las horas.

El frío gélido atrae ya pocos visitantes y sin embargo permanecen algunos paseantes esporádicos. El viento desfigura sus siluetas a lo lejos y alimenta pequeñas escenas teatrales con guiones exentos de lo cotidiano.

Hoy planté algunos bulbos y semillas de pancracio que el temporal dejó al aire, cavé  en la arena con una piedra arenisca para enterrarlos.

El recuerdo de una historia que prodigo en el aula en otra suerte de siembra, «El hombre que plantaba árboles» del autor francés Jean Giono. Me trae la figura del pastor Elzéard Bouffier quien repobló en solitario un desolado valle cerca de la Provenza hasta convertirlo en un bosque. 

Me acerqué al gran enebro que creció en una duna cercana al búnker.

Las ciudades y el agua

«Cada página en blanco es una tierra de exilio»

«Cada palabra un éxodo»

Topología de una página en blanco. ALEJANDRO CÉSPEDES

RÍO – Tinta Parker

No se entendería lo que se hace sino desde la construcción de la nada.

Comenta el poeta Alejandro Céspedes en una entrevista que vi recientemente que trabaja a partir de un tema, una idea. En “Topología de una página en blanco” descubre su razón creadora construyendo la palabra a través de la palabra misma, voz que se transforma a medida que el libro se escribe. La topología estudia la transformación de un cuerpo geométrico en otro, por su etimología  significa estudio del lugar. Esta idea aparentemente sencilla pero extraña a la vez da como fruto uno de los libros más bellos que he leído.

Encuentro, aunque a una escala de valor incomparable, algo propio por la manera en la que planteo mi modo de trabajo.

Surgen las ciudades y el agua en base a un proyecto de un colectivo ya disuelto, por la imposibilidad de realizar exposiciones a causa del cierre de las salas.

Se canaliza con la idea inicial de dedicar una obra a cada ciudad en la que se efectuara, en el primer estudio del Alcázar de Jerez elijo una fuente. Su fluir da vida al resto de los trabajos siendo el agua el vaso comunicante.

Siempre parto de ensayos a través de una idea inicial que va generando otras para más tarde darle forma, pero siempre acabo haciendo que el ensayo sea la obra de manera que es el proceso de cómo se construye la razón de su ser, lo que supone el trabajo final.

Me cuesta concebir la obra aislada o finalizada, quizá porque mi modo de expresión frecuente es un cuaderno en el que suelo desarrollar siempre una temática determinada y que se asemeja a la “topología”, una página da pie a la siguiente.

“Las ciudades y el agua” es un proyecto inacabado que ensayé con gran ilusión.

Parte de los trabajos de documentación y fotografías fueron realizadas por un gran amigo, Salvador Pérez Salas, quien aprovechó sus paseos vespertinos para retratar aquellos lugares donde emanaba el agua que dio lugar a esta idea.

Arcos, el agua y las ciudades se pararon en un tiempo extraño pero la búsqueda  le dio su otro sentido, tal vez el único.

FUENTE DEL ALCÁZAR DE JEREZ Y MOLINO DE ALCALÁ DE GUADAIRA

Técnica mixta

MOLINOS ANGORRILLA Y SAN FÉLIX

ARCOS DE LA FRONTERA
Técnica mixta

MOLINOS DEL ALGARROBO Y DE SAN ANTÓN

ARCOS DE LA FRONTERA

Técnica mixta

Libro

LIBER; libro, libre.

El libro nace del árbol y de la misma raíz en latín, la palabra libertad. Cada hoja que compone esta ofrenda es un canto a la vida en la muerte. Hojas marchitas de calas, damasco, peral, el árbol botella y una flor violeta componen este LIBRO, ya eternas, denunciando la barbarie.

Acción postal “Todas somos artistas afganas” organizada por la Asociación de mujeres artistas, Blanco, Negro y Magenta.

Con gratitud y afecto a Esperanza d´Ors por su invitación.

http://www.esperanzadors.com/

https://www.instagram.com/esperanzadors/

PRENSA

https://amecopress.net/Exposicion-Todas-somos-artistas-afganas

VÍDEO DE LA EXPOSICIÓN

A cielo abierto y el mar

Tiene este otoño la calidez de un verano perdurable, una fragilidad que invita a perpetuar la huella sutil de sus arenas, el fulgor de mañanas ociosas que la mirada prolonga, alargando sus días.

Me entrego a él alimentando el tenue trazo que emana de la contemplación, en un breve descanso del caminar en la orilla, sobre la arena, en un sábado o domingo cualquiera.

Porteo un pequeño cuaderno amarillo por el paso del tiempo, lápices de carboncillo y sanguina. Y la marea me conduce de un extremo a otro del territorio que pueden abarcar mis pies. Cada semana me dirijo a sur o norte según pueda o no dibujar desde la orilla o desde la zona de las dunas, en un mar confiado, sin apenas visitantes.

Aunque la duna o las rocas con marea alta y baja proporcionan soledad, cuesta acostumbrarse, sin embargo, a que el sonido en el litoral no sea sino el del batir de las olas. Acaso aquel viejo chiringuito de caña donde sonaba Camarón sin hacer ruido. Hoy, su madera nueva rezuma Regetón mientras lavo mis pies para volver a casa.
Un extraño ronroneo de Melkart apostado en la roca del acantilado, invitando a chiringuito de lujo, redunda en mi cabeza.

Recuerdo cuando el acantilado era roca libre.

Apuntes con sanguina y lápices de carboncillo. Playa de La Barrosa. Chiclana de la Frontera.

En papel de estraza

PERAS AL OLMO

«… esperar las peras del olmo es un acto de fe. Y como sabemos la fe es un acto misterioso, pero no insensato».

Epigrama

Actos mínimos. Carlos Battilana

https://lacopadelarbol.com/…/actos-minimos-carlos…/

Contemplo este pequeño milagro confiado a la mesa del comedor, ya no es aquel papel que envolvía la fruta, se hizo dibujo.

    Tiene un tacto que me recuerda a mi niñez, cuando en las tiendas despachaban los productos sueltos. Los niños hacíamos de recaderos solapando olvidos o ingredientes de última hora que nuestras madres, abuelas, tías o vecinas echaban en falta a la hora de preparar la comida.

    Llegabas al mostrador, cuyo filo se ajustaba a la medida de la edad, y si no había nadie, mi voz de niña se alzaba al tiempo que golpeaba con la moneda en la tapa; “¡A despachar!”.

    Como en un ritual, los tenderos cortaban y plegaban aquel papel gris que lo envolvía todo, el plástico, inexistente entonces. Yo con gusto miraba todo el procedimiento, observando atentamente la estela del trazo de la cuenta en un pliego de estraza destinado a la contabilidad.

    En los últimos días de ocio del verano me dejo seducir por el tacto de un soporte inexplorado y dibujo en él. Dibujo las ramas y algunos frutos de los árboles de un jardín doméstico que nos regala la belleza del cuidado. Uso tinta y tiza pero me cautiva el trazo del lápiz sobre sus pliegos doblados y cortados por mí.

PEQUEÑO JAZMÍN

Escribo estas palabras cada día desde hace varias semanas, “Pequeño jazmín”.

Este periodo ocioso cede su tiempo al abandono de todo plan previo, y asido a él, mi diario dibujado se detiene en la floresta de lo cotidiano. Utilizo un viejo cuadernito de ensayos con tinta china. Y me detengo en el jazmín que perfuma el único espacio verde de la vivienda.

Un balcón que se quiere puede ser un pequeño jardín urbano, una impostura en una sociedad de asfalto que podría pensar que verde es política o la moda de llamar ecológico a lo que es natural.

Verde eran el patio de aquella casa que aprendí a cuidar siendo niña, las ventanas cargadas de geranios, y el interior de aspidistra, de cinta y de helecho que mi madre plantaba y regaba.

Contemplo ahora este pequeño jazmín que cuido para mi hijo mientras me sorprenden diminutos insectos que parecen abejas, y que llegan hasta lo alto para libar las flores de la hierbabuena.

Emocionada comparto aquello que vivió en su crianza y que nace como brote nuevo para rodearse de frondosidad. Aquellas cintas que recibí de su abuela y que permanecen eternas y el olor a jazmín de la memoria.

Epílogo

Recuerdos de agosto, calas

Las telarañas de mi memoria cubren mis recuerdos más antiguos.

No sé quién soy.

Desvelos de agosto, Salvador Pérez Salas

Llegaron al jardín desde mi pueblo hace más de 20 años, a duras penas pude arrancar unos bulbos del arriate de la calle, la tierra estaba dura. Milagrosamente crecieron y posiblemente se multiplicarán hasta el fin de mis días. Un jardín es eterno.

Sus hijas han sido objeto de múltiples cambios de ubicación y zona, hasta que finalmente aprendí su lugar. Ahora sus hojas secas son fruto de mis investigaciones pictóricas cada semana, hace tiempo que las colecciono y guardo en libros, revistas; a veces ellas mismas se convierten en lectura, otras se imprimen en papeles viejos.

Hace poco conocí que la técnica de impresión que utilizo de manera natural en mi afán de explorar, la llamaron los pescadores japoneses gyotaku allá por el 1800, ellos imprimían peces, «gyo» significa pez y «taku» frotar.

Ocurre muchas veces que nos vemos reconocidos en otros aunque hayamos caminado separados. Como individuos no somos sino el reflejo de lo que ya alguien fue.