A menudo el límite se ha entendido como un estar al límite, en el extremo,…límite como limitación,…
Pero hay otra posibilidad: pensar el límite como zona limítrofe… La zona limítrofe es la zona del cosido, de la juntura… Es una figura concepto que fecunda otras.
La juntura como zona limítrofe alude a la implicación en la verdad.
La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad
Conversaciones con un amigo del desierto en el día de San Isidro.
Puede ser un árbol o un bosque, la recogida de la última cosecha, una mesa o el jardín,…
Pintar es un refugio.
LIBRO DE ACTAS. Apuntes del natural realizados con lápiz y con tinta Parker.
CAMINAR EN EL EXILIO. EL ÁRBOL CAÍDO
A la entrada siempre cobija el silencio, una sombra guarecida a lo lejos muestra el camino, elevo la mirada y respiro el bosque. Escucho a los pájaros.
Sigo los pasos del mismo sendero hasta el rastro de lo que me detiene.
Una es pinar extenso a veces, otras alcornoque. Pero el árbol caído, como la fe.
Estoy sentada delante de la mesa del jardín, su nueva apariencia fija mi observación en un detalle cada vez que me siento a contemplar la mañana o la tarde en sus diferentes luces, a escuchar a los pájaros en sus idas y venidas. Mirarlo me trae recuerdos aparentemente olvidados, el blanco de la enagua y la entrada de la primavera me animaron a sacarlo del altillo del armario en el que llevaba guardado muchos años. Extendido en la mesa parece un cuadro expuesto a un solo espectador. Las casas son así, pequeños museos cerrados al público y abiertos a la memoria.
Al verlo de nuevo, pensé que aquel pañito de croché era un regalo de una amiga de mi madre. Pero a medida que pasan las semanas, veo mis manos niñas entretejiendo los puntos inexpertos que dejan visibles imperfectas uniones. Todavía recuerdo la dificultad de aquel remate final de mis primeros ensayos. En las figuras geométricas que componen el diseño aparecen antiguas lanas que tejieron prendas para todos; el chalequito sin mangas a la cintura de los años 70 que combinaba con un jersey de cuello alto y un pantalón de campana, aquella chaqueta abotonada gris de mi padre y la bufanda de mi hermano, la toca verde de mi madre. Hay otras muestras que como un desfile marcan cada invierno de entonces.
Entre las labores distingo tres modelos diferentes; uno con punto suelto de mi madre, otro con punto novel que corresponde a mis muestras, y un tercero más apretado que combina lana de dos colores de la amiga Antonia, la de El Torno; una pedanía agrícola de Jerez donde vivimos una temporada mientras mi padre realizaba labores de su oficio como maestro albañil.
Aquella estancia nos regaló la bondad de un mundo rural ajeno, eterna amistad de un tiempo inocente y curioso que invitaba a caminar con las vacas en la calle, a distinguir el maíz del panizo, a tocar el algodón y a comer huevos fritos con patatas en casa de la nuera de Brígida, la casera.
Las casas eran museos vivos en los que visitar con otras niñas nidos de golondrinas, gallinas, cerdos, cabras y conejos; el perdigón en la jaula y el árbol de la hierba luisa, cuyo aroma al fondo invitaba a cruzar la entrada repleta de flores y plantas. A la derecha, la cocina desprendía olores agridulces de leche recién ordeñada y sus derivados.
También había un río detrás de los cercados, aquel río donde bajábamos algunos días de verano mientras sonaba en la radio “Un rayo de sol”.
Sentada delante de la mesa, miro la hierbabuena en un vaso con agua sobre un paño de croché. Rezuma la fragancia de la que plantaba Antonia en un cubo roto o una lata vieja 50 años atrás.
Se dan la música y la pintura como verdadera alianza, no hay viaje vespertino de mesa camilla en el que no vayan juntas, ni noche que no se acompañen para escribir y componer los trabajos de la tarde. Tras haberse entregado la una a la otra va quedando la estela que le da su sentido a la vida.
Es común que mis cuadernos estén llenos de referencias a la música, siempre que me enredo en ellos suena y cuando se hacen visibles está más presente.
Sus hojas en azul de tinta Parker forman la segunda parte de un cuaderno que se inspiraba en la música y que continúa varios años más tarde con otro estilo. No hay en él el rigor de otros cuadernos, como no lo hay en mi modo de entender la música.
A veces responde a una manera ordenada y fundamentada, pero generalmente es el momento el que define el comienzo de cada dibujo que no es sino la continuidad de lo que sucedía en la página anterior, siguiendo un proceso ya habitual, el rastro de un página sugiere la página siguiente, y la improvisación es la ruta.
Partituras
Blues
Claro de Luna
Where have all the flowers gone?
APARICIONES
El mar, pintado, y la isla que desaparece, no del recuerdo sino del instante.
Casi no se ve, la niebla lo oculta pero continua en su lugar, esquina Sagasta, a unos tres minutos.
Silenciados como todos los niños y jóvenes de este país viven su normalidad como pueden.
Hay datos que apuntan que estamos en espacios seguros, otros nos hablan de adolescentes confinados a los que echamos mucho de menos, van ya dos semanas de encierro. Algunos profes no volvieron aún desde Navidad, ahora empiezan a llegar sus sustitutos después de tres semanas.
Nos saludamos por la pantalla, escuchamos sus voces o leemos sus mensajes para guiar sus trabajos, los que se van incorporando dicen que el tiempo encerrados en una habitación es eterno.
Requiere grandes esfuerzos centrarse en el trabajo después de muchos meses ociosos para muchos, otros siguen su ritmo impertérritos, constantes, soportando situaciones muy penosas como la pérdida de sus seres más queridos.
Con algunos de los mayores son ya cinco cursos juntos. Acostumbrados a una dinámica de clase participativa donde el alumnado adquiere roles de pizarra, libro, proyectos, grupos de trabajo, en este curso parecen ausentes. La semi presencialidad afecta su organización pero lo que más, pensar que su único aliciente es ir del instituto a su casa y estudiar. Entre las regañinas diarias por el desconcierto de un voy y vengo que provoca ausencias y pérdida de ritmo surge la conversación y la escucha.
Tienen razón.
Nuestro “writing” de la unidad requiere entrenar una carta formal por email, aprovecho la circunstancia de esa conexión permanente que supone la escuela ahora y les pido que me escriban un correo contando lo que está pasando.
Recibo con cariño los errores de quienes me llaman Madame o Sir, y los fallos gramaticales propios de la dificultad que conlleva un lenguaje al que no están acostumbrados, es la primera vez que muchos realizan un escrito formal en inglés.
En sus cartas se quejan del peligro que supone ir al instituto cada día, de que no pueden salir con sus amigos, de haber perdido la oportunidad de viajar a Madrid en su último curso de etapa, de no poder ver a sus abuelos, de que los fines de semana son un día normal más, de su falta de motivación y expectativas, de que tienen familiares de riesgo y no pueden salir, de que les faltan profesores que no se sustituyen, de los problemas tecnológicos y de la mala dotación de medios, de sus miedos por los estudios futuros y los daños psicológicos que la pandemia produce en ellos, de la semi presencialidad, de su preocupación por su familia y sus compañeros porque algunas normas de seguridad recomendadas no se pueden cumplir.
Concluyen pidiendo comprensión y agradeciendo la escucha.
“I ask for comprension to all the persons”.
“So, for this problem there isn’t a solution, only patience. A good way to feel more relaxed and positive is speak with you sometimes because I think that you are a person who knows how to listen people and put yourself in the place of the others.
To end, students understand the inferences existe due to lack of experience”.
Leo las cartas en el descanso de la sobremesa mientras lloro con ellos en silencio y me siento feliz al mismo tiempo.
26 de enero de 2021
Tercera ola
El dibujo muestra la ternura de sus ojos azules inquietos, cada lunes su clase me espera con el aliento de poder salir al patio.
“¿Seño tienes guardia ahora?”
Su profe, los saca fuera siempre, pero hoy lleva ya tres lunes sin poder venir.
En cada guardia les repaso el protocolo antes de bajar, hoy fue más fácil, era sólo una clase.
En nuestra primera salida, el dibujante buscaba inquieto maneras de estar en el patio que estaban prohibidas.
“¡Jo, seño, no se puede hacer nada!” “¿Puedo ir por mi cuaderno para dibujar?”
Sentado en una de las pocas mesas que hay en un patio, ya deteriorado por el paso del tiempo, no levantaba cabeza del cuaderno. Me acerqué a ver sus dibujos y me encontré con la autobiografía imaginada y real más maravillosa que he visto. Con trazo enérgico contaba su vida, sus ilusiones, su amor y desamor en un cuaderno que le sobraba.
Le dije que era un artista y le prometí un cuaderno blanco que hoy le entrego.
Su trazo enérgico se llena de dulzura plena y nos dibuja a todos los del patio, el amor prevalece y lo cita en sus dibujos.
Me llama la atención una amplia sonrisa dibujada tras la mascarilla. “Tú eres la que mejor ha salido, seño”.
21 de enero de 2021
Mensaje en una botella
En agradecimiento a quienes se preocupan por los docentes.
Respuesta a mensajes de familiares y amigos.
Mensaje en una botella.
«En Cádiz seguimos vivos. (Sonrisa)
Los datos van en alza. Ya tenemos varios casos de COVID entre el profesorado y el alumnado, y grupos con confinamientos.
Hay que tener las ventanas y puertas abiertas y con el frío y el temporal todo se complica.
Vigilo mascarillas, ventilación y distancia todo lo que puedo.
El horario es duro en especial miércoles y jueves en los que abordo unos 4 o 5 grupos, en torno a 100 contactos, ahora hay siempre compañeros de baja que cubrir.
He superado mi ansiedad del primer trimestre y físicamente tengo menos dolor. Ya no tengo miedo, sí prudencia y todo el cuidado que puedo. Os quiero mucho».
La imagen que acompaña el texto es para presentar una actividad interdisciplinar que no pudimos realizar en el primer trimestre, «Motherland travellers», comenzamos en La Caleta a ver donde nos lleva la mar.
WE SHALL OVERCOME.
(Te invito a escuchar la canción, es preciosa)
23 de diciembre de 2020
Vacaciones de Navidad
3° A, 23 de diciembre de 2020, 14.38 horas, y mañana Navidad.
Unos días
somos islas vetustas
horadadas por el paso del tiempo,
otros
nubes pueriles
libres a pesar de él.
Permanecer.
19 de noviembre de 2020
Principio y fin en la escuela de hoy; un día cualquiera.
Empezamos a las 8.15 en el aula 21 con una actividad inclusiva, filosofamos sobre el tiempo de ocio para llegar a la conclusión de que llenamos nuestro tiempo libre de más tareas.
Acabamos a las 2.45 «atrapados» en un aula de Bachillerato con miedo a haber sido contagiados por un caso positivo de COVID, sin poder hacer otra cosa que acatar lo que dice el protocolo, esperar.
España habla de la octava ley de educación. ¡Una más!
JUEVES 19 DE NOVIEMBRE DE 2020, DÍA DE LA FILOSOFÍA: PENSAR.
Imágenes: «Puertas violetas» para el 25N, cartel antiguo de las Jornadas Culturales del Departamento de Inglés, óleo de la exposición «Somewhere in Beauty».
Nota: Muchas familias deciden confinar a sus hijos al día siguiente.
24 de octubre de 2020
To breathe breath breath
Recreo
Decía Paulo Freire que la educación es un acto de amor.
En el recreo podían respirar.
A la maestra le gustaba contemplarlos desde la terraza, sentada a solas. Era la hora del aliento.
17 de octubre de 2020
Madre escuela
La escuela es como una gran madre, duele a veces, pero siempre se quiere.
Abrimos las ventanas para combatir el COVID y probamos nuevas estrategias de aprendizaje.
Hace un mes que empezamos, sobrevivimos.
Practicando el mapa «visual conceptual» y el trabajo autónomo, hay progreso a pesar del malestar.
19 de Septiembre de 2020
God bless the child
Las imágenes tiene más de 4 años, formaron parte de un proyecto dedicado al alumnado de un instituto en un barrio obrero que se iniciaba con motivo de la Huelga General de 2012 .
Tardó años en completarse.
Comprende tres series, estas ventanas pertenecen a la serie ANGER (indignación), una oportunidad para denunciar los recortes en Educación, las carencias del centro, su falta de espacios y recursos en aquel periodo. Los “niños” entendieron bien su significado pese a que era una parte del proyecto poco atractiva. Todos los espacios y personajes que forman parte de las 25 obras que lo componen están relacionados con el centro y su entorno.
Hoy sirve como estímulo para canalizar el dolor de escuela.
Como aquella denuncia que partió de lo bello y que ayudó a los niños a mirar un cuadro, vuelvo hoy a “Somewhere in Beauty” (Algún lugar en la belleza).
Recibimos a nuestros “niños” el martes 15 de septiembre, tras días colmados de trabajo e incertidumbre combinando reuniones virtuales con actividades de formación y presenciales para la puesta a punto más exigente de todas las he vivido desde que comencé el oficio de docente en 1987. El instituto cuenta con un equipo directivo valiente y trabajador pero exhausto, bien organizado desde el mes de julio pero sujeto a una improvisación externa que lo obligaba a cambiar lo previsto.
Faltaban unos 11 profesores por nombrar que llegaron el día después de la recepción del alumnado.
El aumento de plantilla por COVID ha posibilitado desdoblar algunos grupos pero sólo se consiguen las medidas de distanciamiento convenientes en los grupos con 20 alumnos, a partir de 3º de E.S.O. todos superan ese número. Se recorta, sin embargo, nuestro segundo grupo de 2º Bachillerato, obligando a la enseñanza semipresencial en algunas áreas, también en otros grupos que superan los 26 alumnos. Para hacer los recreos se ha tenido que solicitar permiso para usar un patio de vecinos colindante al centro y reestructurar los espacios para los grupos.
Comenzamos con nuestras tradicionales Jornadas de Acogida de los primeros días en un panorama en el que la palabra distancia suena entre los cubrebocas de docentes que invitan a lavarse las manos antes de entrar. Distancia que se vuelve contradictoria en un aula repleta en la que hago funciones de tutora en sustitución de una compañera ausente. Casi imposible moverse entre pasillos sin rozar al alumnado. La primera alumna de la fila tercera está casi pegada a la pared, el útlimo de la fila cuarta sin espacio, detrás, la pared.
La FFP2, propia, pues el kit ofrecido por la autoridad competente incluye tapabocas quirúrgicos que no recomiendan las instrucciones. Mi cara se llena de gotitas de sudor que caen poco a poco entre nariz y barbilla, la respiración se hace pesada y molesta, después de varias horas empieza a doler la cabeza, entra el sol por las ventanas que deben permanecen abiertas todo el tiempo para que haya ventilación.
Juego de presentación.
Sorprende que los «niños» después de decir sus nombres destacan como algo positivo ocurrido en sus vidas los nacimientos de hermanos y primos (en mayoría casi aplastante), también la alegría de tener amigos, de volver a ver a sus compañeros, … nada material aparece en sus intervenciones.
Poco a poco nos vamos olvidando de la falta de espacio, de la molesta mascarilla, aprendemos a leer en la mirada, enseñamos a hablar despacio y vocalizando. Sonreímos y a veces salen carcajadas enjauladas.
Cuando se les informa de la convocatoria de Huelga existente para protestar por la situación, deciden venir a la escuela.
Algunos se suman al paro del viernes 18, y lo confirman un día antes, también la seño irá a la huelga.